por Juan Cruz Medina
Cuando chacareras comienzo a bailar, ¿dónde ha de ser; dónde ha de ser? En La Peña del Tucu, señor; claro que sí, claro si pues.
Es que el domingo 22 de junio, en el barrio de San Telmo, inauguró este espacio dedicado a disfrutar lo más hermoso de nuestra cultura popular: la música y la danza folklórica, y el compartir con la familia y los amigos los domingos entre comidas típicas y vinos argentinos.
La inauguración, que tuvo un clima de fiesta familiar, comenzó a las 11 con una clase de danza dictada por el “dueño de casa”, Ramón “el Tucu” Salina, mientras el humito del guiso de lentejas se escapaba de la olla y empezaba a recorrer el salón. Fueron llegando los amigos, las familias y los que simplemente vieron luz y entraron; las mesas se fueron llenado… y ya estaba todo listo: ¡a la pista!
Cuando Fernando Medrano (voz y guitarra), Ariel Lobo (bombo) y Marcos Capilla (violín) tocaron la primer nota de chacarera, saltaron todos de la silla, algunos apuraron el vaso de tinto y comenzó la fiesta. Chacarera, gato, zamba y escondido marcaron los dibujos en la pista, repleta de chinas y gauchos experimentados y otros no tanto.
Luego fue el turno de la pareja de baile de Brenda y Leandro, dos niños integrantes del Ballet de folklore Pehuenche, quienes bailaron una zamba para admiración y orgullo de todos los presentes. La nota de destreza la dio Gabriel -de 13 años-, al realizar un número solista de zapateo de malambo.
Y seguían subiendo los artistas al escenario: la solista Cintia Vallenari hizo volver al público a ocupar la pista de baile con chacareras y zambas; y, después, Javier Di Ciriaco (voz del Sexteto Milonguero) cantó y tocó con su guitarra algunos tangos y dio el pie para poner varios tanguitos y bailar esta otra expresión de nuestra cultura popular.
El folklore volvió a tomar las riendas a manos del Ballet Pehuenche de Glew, a cargo del profesor Roberto Fernández, integrado por siete parejas de chicos de entre 8 y 15 años. Y para el cierre, Analía Suárez cantó las últimas zambas y chacareras que aprovecharon los bailarines Glenda Casaretto y “el Tucu” Salina para mostrar su arte.
La Peña del Tucu es eso: un lugar para darnos el gusto de vidalear de Navidad al Carnaval. Y si el próximo domingo pudiéramos ir ¡uy qué felíz, uy qué feliz!